La hoguera contra la aguja

Códice · La vida en el servidor · III · Social

Clanes y asentamientos

Cómo se funda una casa alrededor de un motor de ración, cómo se escribe su liturgia y cómo se rompe en dos.

01 — Unidad

Qué es un clan

Un clan no es una guilda con un tabardo. Es la unidad mínima capaz de mantener a alguien vivo en la oscuridad: pertenecer a uno no es opcional.

Un personaje sin clan tiene cuatro problemas inmediatos y ninguno se resuelve jugando mejor: no tiene fuego propio donde desconectar sin morir —solo el que otra casa le preste, y a la hora que ella diga—, no tiene sitio en ninguna cola de reparto, no tiene con quién cruzar un Umbral (definición: La condición de entrada de una Prueba. Objetiva, comprobable y siempre honesta: la puerta no miente sobre lo que pide.) cardinal y no tiene ganado (definición: Los del rebaño que ofrecen la cabeza en las coronas de una Pila. Sin ellos, un ungido muerto no tiene a dónde volver. El de cripta —las reses— es otro, y las casas cuentan a los dos con la misma palabra.) que le guarde cuerpo. Si muere, su copia espera dentro de la Pila (definición: Sitio fijo de máquina donde un ungido deja copia de sí: memoria y cuerpo. Tarda segundos, cuesta ración y decide dónde se vuelve de la muerte. Los rangos y el Grado no van en la copia: van en el registro, y no se pierden.) a que alguna casa le preste una cabeza, y las casas cobran. La sociabilidad de este juego no se pide, se necesita. Hasta para morir.

Una Antorcha y Ningún Fuego. Se ha parado en el borde del barro, donde la cuesta empieza a bajar hacia las tiendas, y sostiene la antorcha apartada del cuerpo para no anunciarse todavía. Abajo arden diez o doce fuegos ámbar, todos con nombre y todos con dueño: en ninguna de esas colas tiene sitio, y en ninguno de esos fuegos puede dormir sin que lo maten. Encima, la máquina deja caer su hilo de luz cian sobre el valle, y a la máquina le da igual que tenga casa o no.
Tamaño
De cinco a doscientos ungidos (definición: Uno de cada mil, hacia los veinte fríos. El único humano para el que las puertas se abren. Todos los jugadores lo son.). El rebaño (definición: Los novecientos noventa y nueve restantes: casi los cuarenta millones. Ninguna puerta los ve y ningún registro los cuenta de uno en uno. Viven de lo que traen sus ungidos.) de la casa no entra en la cuenta —son miles, y ningún aparato los cuenta de uno en uno—. El techo no lo pone el hambre: lo pone la corona (definición: El aro de agujas de máquina bajo el que se pone un cuerpo en una Pila. En la del centro se copia el ungido que paga; en las bajas espera, horas o años, el ganado que ofrece la cabeza.). Cada ungido exige cabezas esperando, y las cabezas comen de la cola sin traer dispensa (definición: La recompensa que otorga una Prueba. Se calcula siempre desde la Métrica, no desde lo que creías estar haciendo.); pasado ese número la casa deja de garantizar cuerpo en el acto, sus muertos vuelven por el cauce lento, y el clan se parte solo.
Qué aporta
Fuego, sitio en la cola, techo, entierro, un cuerpo al que volver y el derecho a que vayan a por tu carga al páramo (definición: Todo lo que queda fuera de un recinto y de un fuego. Importa por una regla: ahí ninguna Segadora hace de correo, y lo que llevabas encima se queda donde caíste.).
Qué exige
Trabajo en turnos, ración (definición: El bloque de pasta gris que entrega un motor: nutricionalmente completo e idéntico desde hace ochocientos años. Es la comida y, como nadie sabe producirla, también la moneda.) compartida, cumplimiento de la liturgia propia.
Cuándo
En el reparto. El ciclo (definición: El periodo de reposición de un motor de ración: entre cuarenta y ciento veinte horas, constante hasta el minuto. Aquí no se cuentan días, se cuentan repartos.) del motor —de cuarenta a ciento veinte horas, según la boca— es la semana de la casa: ahí se decide, se cobra y se despide. Entre repartos se sale, se vuelve y se anota; lo que se deba por una copia de Pila (definición: Sitio fijo de máquina donde un ungido deja copia de sí: memoria y cuerpo. Tarda segundos, cuesta ración y decide dónde se vuelve de la muerte. Los rangos y el Grado no van en la copia: van en el registro, y no se pierden.) se liquida aquí.
Cómo se entra
Alguien te avala, en el reparto y en voz alta. El aval tiene dientes: quien te avala responde de ti ante la casa —paga lo que rompas, cubre el turno que faltes y sale contigo si te echan—. Avalar es el favor más caro de este mundo, y nadie lo hace dos veces el mismo ciclo (definición: El periodo de reposición de un motor de ración: entre cuarenta y ciento veinte horas, constante hasta el minuto. Aquí no se cuentan días, se cuentan repartos.).
Cómo se sale
Marchándote, y sin nada. O por expulsión, que en varios dominios (definición: Región gobernada por una IA; antiguo territorio operativo de una megacorporación. Hay siete.) se dice «apagarle el fuego» a uno y no apaga ninguno: quita el sitio en la cola y la cabeza guardada en la corona (definición: El aro de agujas de máquina bajo el que se pone un cuerpo en una Pila. En la del centro se copia el ungido que paga; en las bajas espera, horas o años, el ganado que ofrece la cabeza.). Con eso basta. El expulsado puede dormir junto a cualquier fuego que le dé sitio; cabeza declarada, no: vuelve por el cauce lento, media hora y debiendo el cuerpo.
El forastero
Toda casa cuya cláusula de Forastero no diga «nunca» guarda sitio junto al fuego para el que llega: duerme a salvo —el fuego que te guarda sitio vale para desconectarse, lo diga tu Grado (definición: Peldaño en la Escala, de Nadie (0) a Semidiós (IX). Nivel, casta social y estado en los archivos de un dios, a la vez.) o no—, come el último si sobra, no cuenta manos y no se le guarda cuerpo. No toca los cargos, no entra en las Pruebas (definición: Estructura-experimento dejada por una IA para medir a quien entra. La unidad fundamental de contenido del juego.) de la casa salvo que lo convoquen y se queda sin sitio en cuanto alguien lo diga en un reparto. Media docena de casas del mundo viven de esto: un fuego, una cola larga y ninguna pregunta.

Las dos cifras de una casa no se parecen en nada y conviene no mezclarlas. El dispensario donde vive son veinte mil personas de media; la casa que come de él son decenas. Cuando se dice que un clan tiene ciento veinte, son ciento veinte puertas que se abren, no ciento veinte cenas: las cenas son miles, y las sirve el mismo cucharón.

La diferencia con una guilda

Una guilda es un chat con permisos. Un clan es una infraestructura de supervivencia con política interna: reparte comida escasa, decide quién entra en qué Prueba (definición: Estructura-experimento dejada por una IA para medir a quien entra. La unidad fundamental de contenido del juego.), gestiona su Saliencia (definición: Cuánto destacas en los registros de una IA. La cara de riesgo del Grado: la misma magnitud, leída desde arriba.) colectiva y entierra a los suyos.

Todo lo que hace interesante a un grupo humano —el reparto, el mérito, la lealtad, la traición— solo aparece cuando el grupo administra algo escaso. Aquí administra la cena. Y los cuerpos.

La vida en el servidor · IQué es exactamente el ganado, qué hace la Pila y qué se sabe del que presta su cuerpo, en Ungidos y rebaño →
02 — Fundación

Alrededor de un motor

Fundar un asentamiento consiste en encontrar una boca (definición: La única parte de un motor que asoma del suelo: el punto por donde entrega. El reparto es por boca única, y quien controla la boca controla el dominio local.) que reparta y convencer a gente de dormir a su alrededor.

  1. Encontrar el motor

    Casi todos los motores conocidos ya tienen dueño. Los que quedan libres están en Escarcha (definición: La primera de las dos franjas frías del mundo: se cruza, con hogueras y prisa. La segunda es el Vidrio, y esa mata.), en el Silencio (definición: El dominio del Dios Callado. Se llama como la noche en que su dios dejó de emitir: la tierra heredó el nombre de su herida.) o dentro del radio de algo que mata. La exploración de largo alcance existe por esto. Los mejores sitios tienen las dos bocas, la que da de comer y la que guarda copia: un motor sin Pila (definición: Sitio fijo de máquina donde un ungido deja copia de sí: memoria y cuerpo. Tarda segundos, cuesta ración y decide dónde se vuelve de la muerte. Los rangos y el Grado no van en la copia: van en el registro, y no se pierden.) a menos de una marcha cría campamentos, no pueblos, porque sus ungidos (definición: Uno de cada mil, hacia los veinte fríos. El único humano para el que las puertas se abren. Todos los jugadores lo son.) morirían lejos de casa.

  2. Medir el ciclo

    Antes de traer a nadie hay que saber cuánto da y cada cuánto. Un Escriba (definición: Mote del que cuenta y anota, con un Cuaderno lleno. Natural del Silencio y de la Deuda. En un mundo sin escritura, saber registrar lo que pasó es un poder tan raro que en dos dominios está prohibido y se paga con la mano marcada.) con tres ciclos (definición: El periodo de reposición de un motor de ración: entre cuarenta y ciento veinte horas, constante hasta el minuto. Aquí no se cuentan días, se cuentan repartos.) medidos vale más que veinte lanzas: determina cuánta gente puede vivir ahí sin que se maten entre ellos.

  3. Encender

    El primer fuego permanente es el acto fundacional. Desde ahí el sitio existe en el mapa para todo el servidor, con nombre, y cualquiera puede acercarse: aliados, comerciantes y gente peor.

  4. Escribir la liturgia

    El grupo fija sus reglas de reparto y de rito. Es una pantalla de configuración con consecuencias reales: ahí unos jugadores deciden qué clase de sitio van a ser.

  5. Sobrevivir al primer ciclo

    Casi todo el riesgo de fundar está aquí. El fracaso es normal, es barato —se pierde el fuego, no los personajes— y produce mejores historias que el éxito.

El clan de los pendones blancos. Una ciudad joven levantada dentro del esqueleto de otra vieja: muros de escombro de catedral, cuerdas, telas colgadas con marcas de clan y hogueras pequeñas repartidas como puntos de guardia. A la derecha, la torre dispensadora abre su corona de ventanas frías sobre una explanada que el fuego humano no se atreve a pisar. Trabajan, cargan, discuten precios de cosas que no valen nada; el dios sigue repartiendo y ninguno sabe a cuenta de qué.
03 — Reglas

La liturgia configurable

La liturgia es el reglamento del clan, escrito por los jugadores, aplicado por el juego.

No es un texto decorativo: son reglas que el mundo hace cumplir, y cambiarlas es el acto político por excelencia. Un clan configura nueve cláusulas.

Nada de esto se decide en abstracto ni a cualquier hora. Se ratifica en el reparto, que es la hora de la casa: mientras el motor de ración (definición: Sintetizador de comida del tamaño de una catedral. El centro de todo asentamiento y el motivo de que haya cola.) cuenta, la cola está entera y en su sitio, y lo que se dice delante de la boca vale. Ahí se cambia una cláusula, se entrega un cargo, se convoca un cisma (definición: Ruptura ritualizada de un clan por una cláusula de su liturgia. Queda registrada para siempre.), se admite a un forastero y se echa a uno de dentro; ahí se cuentan las manos y ahí se dicen los nombres, porque es el único momento en que están todos. El ausente no cuenta manos, pero come lo que su liturgia le dé igual que si estuviera: la casa cobra la ausencia en voz, nunca en cena. Nadie tiene deberes diarios. Tiene una hora, y esa hora rota, porque el ciclo (definición: El periodo de reposición de un motor de ración: entre cuarenta y ciento veinte horas, constante hasta el minuto. Aquí no se cuentan días, se cuentan repartos.) del motor no es múltiplo de ningún día.

La Losa de las Cláusulas. Cuatro en cuclillas alrededor de una lámpara de sebo del tamaño de un pulgar, rascando con punzón las cláusulas en una losa lisa, uno por turno y sin levantar la voz. A un lado espera el montón de placas de la casa; al otro, un cubo vacío que alguien tendrá que llevar a la cola en cuanto decidan quién come primero. Al fondo, la boca del motor sigue encendida en cian por encima de las tiendas y no espera a que terminen de discutir.
CláusulaOpcionesEfecto real
RepartoPor cabeza · por trabajo · por Grado · por colaQuién come primero cuando no hay para todos.
UmbralVoluntario · por turno · por sorteo · por decisión de cargoQuién entra en las Pruebas peligrosas.
SacrificioNadie · el que se ofrezca · el último en llegar · el más nuevoQuién se queda dentro cuando el Protocolo lo exige.
HeridoSe vuelve siempre · si se puede · nuncaAfecta a Métricas de rescate. Y a que la gente se quede.
MarcadoSe protege · se aísla · se expulsa · se entregaQué se hace con quien tiene Saliencia alta.
SaberComún · del que lo halló · del cargo · se vendeQuién posee las páginas de Cuaderno del clan.
ForasteroBienvenido · con aval · con prenda · nuncaSi el clan crece o se pudre. Y quién puede dormir junto a vuestro fuego sin ser de la casa.
MuerteOsario común · pira · entrega a Segadoras · sin ritoQué queda de un miembro. Y qué cuenta el mundo de vosotros.
GanadoPor Grado · por sorteo · al que más trae · se alquilaQuién vuelve antes. La casa que declara ganado devuelve a los suyos al instante; la que lo alquila cobra a los de fuera, y a veces se queda sin cabeza para los de dentro. Entonces se vuelve por el cauce lento: media hora, y el cuerpo debido. Eso es «que no te espere cuerpo».
Reglas con dientes

Cada cláusula tiene un efecto mecánico comprobable, no un texto de ambientación. «Se vuelve siempre a por el herido» cuesta raciones (definición: El bloque de pasta gris que entrega un motor: nutricionalmente completo e idéntico desde hace ochocientos años. Es la comida y, como nadie sabe producirla, también la moneda.) y sube las dispensas (definición: La recompensa que otorga una Prueba. Se calcula siempre desde la Métrica, no desde lo que creías estar haciendo.) de las Pruebas (definición: Estructura-experimento dejada por una IA para medir a quien entra. La unidad fundamental de contenido del juego.) con Métrica (definición: Lo que la Prueba mide en realidad. Oculta. El gran objeto de estudio del juego.) de rescate. «Se expulsa al marcado (definición: Grado III. Un dato interesante: te comparan. Un veterano por el que las casas pujan — y la palabra con la que la liturgia designa a quien conviene aislar, porque la Poda empieza por el punto más medido.)» protege a la casa de la Poda (definición: Reducción deliberada de lo que reparte una región: baja el motor, no la escala de golpes de una boca. Se nota en la cola, no en la puerta. No es castigo: es optimización.) y la deja fuera de lo que solo se juega con uno dentro.

Ninguna combinación es óptima. Cada una es una manera de ser gente, con su ventaja y su precio, y los jugadores la eligen sabiendo las dos cosas. Cada tanto se comprueban todas de golpe: cuando una Vigilia (definición: Estructura de IA del tamaño de una catedral que se detiene sobre un asentamiento a observar. No hace nada. Nunca.) se planta sobre la casa, las nueve se aplican una a una delante de algo que las anota. Lo que la casa haga con su marcado (definición: Grado III. Un dato interesante: te comparan. Un veterano por el que las casas pujan — y la palabra con la que la liturgia designa a quien conviene aislar, porque la Poda empieza por el punto más medido.) lo sabrá el mundo antes que ella.

El juego · VILa cláusula del Marcado existe porque los Grados altos traen fortuna y desgracia a la vez; qué gana y qué arriesga una casa con un Observado dentro, en La Escala →
04 — Poder

Cargos

Cuatro cargos, elegidos como diga la liturgia. Ninguno da poder mágico: dan la llave de un sistema. Y no son títulos, sino objetos en la mano —el cucharón, el hierro, el cuaderno, la prenda—: el cargo es quien lo tiene cogido. Se entrega en el reparto, delante de la cola. Si el que lo tiene lo suelta, se lo quitan o se muere, el objeto queda en el suelo, y mientras siga ahí el sistema no lo abre nadie: no reparte por liturgia ni un ayudante, ni cuenta el ganado (definición: Los del rebaño que ofrecen la cabeza en las coronas de una Pila. Sin ellos, un ungido muerto no tiene a dónde volver. El de cripta —las reses— es otro, y las casas cuentan a los dos con la misma palabra.) el que enciende de al lado. La boca no espera a nadie —paga a cada cuerpo con sitio su ración (definición: El bloque de pasta gris que entrega un motor: nutricionalmente completo e idéntico desde hace ochocientos años. Es la comida y, como nadie sabe producirla, también la moneda.) cuando toca, con cucharón o sin él—; lo que se queda parado es todo lo demás: quién come primero cuando no hay para todos, el sobrante del ciclo (definición: El periodo de reposición de un motor de ración: entre cuarenta y ciento veinte horas, constante hasta el minuto. Aquí no se cuentan días, se cuentan repartos.) y lo que la casa cobra. Del suelo solo lo levanta quien tenga sitio en esa cola. Un forastero no lo tiene: puede dormir junto al fuego, pero el cucharón no lo toca.

El que reparte

Administra la dispensa. El cargo es el cucharón: quien lo tiene en la mano sirve; quien no, espera. Es el más poderoso y el más breve —en la mitad de los clanes del servidor dura menos de un mes antes de que alguien lo mate, lo destituya o se marche—, y el único objeto de este mundo que ha cambiado de mano más veces de las que se ha usado.

El que enciende

Gestiona el fuego permanente y el combustible. Trabajo sin brillo y sin sustituto: si se apaga, el asentamiento deja de ser un sitio donde desconectar sin morir. En casi todas las casas custodia también la Pila (definición: Sitio fijo de máquina donde un ungido deja copia de sí: memoria y cuerpo. Tarda segundos, cuesta ración y decide dónde se vuelve de la muerte. Los rangos y el Grado no van en la copia: van en el registro, y no se pierden.) y lleva la cuenta del ganado (definición: Los del rebaño que ofrecen la cabeza en las coronas de una Pila. Sin ellos, un ungido muerto no tiene a dónde volver. El de cripta —las reses— es otro, y las casas cuentan a los dos con la misma palabra.): dos fuegos que no pueden apagarse.

El que anota

Custodia las páginas (definición: La unidad del saber: una entrada de Cuaderno copiada a mano, con su cadena de procedencia. Se vende, se cambia, se roba y se falsifica. Una página con una Métrica confirmada se paga con raciones para un ciclo entero.) de la casa. Suele ser un Escriba (definición: Mote del que cuenta y anota, con un Cuaderno lleno. Natural del Silencio y de la Deuda. En un mundo sin escritura, saber registrar lo que pasó es un poder tan raro que en dos dominios está prohibido y se paga con la mano marcada.), y es quien más sabe de los vecinos: diplomático de facto y primer sospechoso de todo.

El que habla

Representa al clan en las Junturas (definición: Tierra de nadie entre dominios. Sin dispensa, sin ley, y con todo el comercio.) y ante otros asentamientos. Los acuerdos que cierra ante ÍNDICE (definición: El dios de la Deuda, «el Contable». Nació en SOLVENT. Sin moneda, tasa en lo que queda: años, hijos, servicio, calor. El más justo de los siete y el más monstruoso por ello.) los hace cumplir el mundo, y ahí es donde se pierden las casas.

Lámina
Cada cargo es un objeto, y el que lo tiene abre un sistema
De izquierda a derecha, el cucharón, el hierro, el cuaderno y la prenda: el primero es el que menos dura en la misma mano.

Un objeto se puede robar, y dentro del anillo (definición: La corona de diez minutos alrededor del fuego, donde manda el clan de facto: Pila, cripta, taller, osario y guardias. Es lo que se defiende, y lo que un asalto busca.) se roba: un cucharón sale de una casa en el zurrón de un visitante cada pocos ciclos. No sirve de nada, y por eso duele. El ladrón no puede repartir —no tiene sitio en esa cola, y el objeto en su mano es un palo con la punta gastada—, pero la casa tampoco: la boca sigue pagando a cada cuerpo su ración, que eso no lo manda ningún cucharón, pero hasta que aparezca, o hasta que la cola sentada acuerde tallar otro y decir en voz alta que el viejo ya no vale, nadie sirve por encima de la ración —ni por trabajo, ni por Grado, ni por cola— y el sobrante del ciclo se queda en la boca sin repartir. Esa es toda la mecánica. Tallar otro es fácil; ponerse de acuerdo en tallarlo cuesta un reparto entero, y en ese reparto se dicen cosas que no se olvidan.

05 — Ruptura

Cismas

Los clanes no se disuelven. Se parten en dos, y las dos mitades siguen jugando a media hora la una de la otra: lo que separa dos hogueras, y lo que se tarda en ir a gritarle a alguien.

Un cisma (definición: Ruptura ritualizada de un clan por una cláusula de su liturgia. Queda registrada para siempre.) se convoca cuando un grupo suficiente discrepa de una cláusula de la liturgia. No es una función de administrador: es un procedimiento del mundo, con rito, testigos y reparto de bienes.

Quién puede
Cualquier grupo que reúna un tercio de las manos de la casa y un aval (definición: Cómo se entra en un clan: alguien responde de ti ante la casa. No es un trámite — es un vínculo real, y también lo que hace falta para convocar un cisma.) de otra casa. Las manos de la casa son las que se contaron en cualquiera de sus tres últimos repartos: quien no vino a ninguno no cuenta, ni para convocar ni para sumar en contra, y una casa dormida se parte con los que la mantienen despierta. El rebaño (definición: Los novecientos noventa y nueve restantes: casi los cuarenta millones. Ninguna puerta los ve y ningún registro los cuenta de uno en uno. Viven de lo que traen sus ungidos.) no cuenta manos, y sin embargo es quien decide el resultado: la escisión que no se lleva brazos se lleva un nombre y nada más.
Qué se disputa
Una sola cláusula. Dos a la vez no se permiten: desde fuera siempre se sabe por qué se rompió una casa.
Qué se lleva la escisión
Su parte de páginas (definición: La unidad del saber: una entrada de Cuaderno copiada a mano, con su cadena de procedencia. Se vende, se cambia, se roba y se falsifica. Una página con una Métrica confirmada se paga con raciones para un ciclo entero.), su parte de materia (definición: Lo que se trabaja, dicho en corto: pedazos de máquina, hueso, fibra, sebo. Se reparte, se hereda y un cisma se lleva su parte — todo lo que no es ración se cuenta en materia.) y ni una ración. Nunca el fuego: el fuego se queda.
Qué comparte
La boca, la Pila (definición: Sitio fijo de máquina donde un ungido deja copia de sí: memoria y cuerpo. Tarda segundos, cuesta ración y decide dónde se vuelve de la muerte. Los rangos y el Grado no van en la copia: van en el registro, y no se pierden.) y el Osario (definición: Donde un dominio deja a sus muertos. Territorio neutral por acuerdo universal.). Cada casa cuenta su propio ganado (definición: Los del rebaño que ofrecen la cabeza en las coronas de una Pila. Sin ellos, un ungido muerto no tiene a dónde volver. El de cripta —las reses— es otro, y las casas cuentan a los dos con la misma palabra.) en la corona (definición: El aro de agujas de máquina bajo el que se pone un cuerpo en una Pila. En la del centro se copia el ungido que paga; en las bajas espera, horas o años, el ganado que ofrece la cabeza.), y la corona sigue siendo zona de fuego para las dos: ahí no se pelea. El hato (definición: Reses de cripta en marcha: calor que anda y carga que se alimenta sola. La única palabra de ganadería que aún significa animales.) que se lleva la escisión es el que la sigue, cabeza a cabeza. La cripta (definición: Granja subterránea de hongo y de fauna de cripta, mantenida por humanos. Casi toda la comida que no es ración sale de aquí, y por eso es el objetivo militar número uno.) y el taller se quedan.
Dónde va
Funda casa nueva, se une a otra o se convierte en Junturas (definición: Tierra de nadie entre dominios. Sin dispensa, sin ley, y con todo el comercio.). La mayoría acaba a media hora de marcha: una hoguera de borde de distancia, ni una más.
Qué recuerda el mundo
Todo. El cisma queda registrado en el Osario (definición: Donde un dominio deja a sus muertos. Territorio neutral por acuerdo universal.) común, y los dos nombres quedan emparentados para siempre.
Esquema
Un cisma no cierra una casa: abre un vecino
En ningún paso se reparte el fuego. Por eso al final hay dos casas y un solo fuego viejo.
Por qué el drama de guilda es contenido, no un problema

En la mayoría de los MMO, cuando una guilda se rompe, sus jugadores se van del juego. Aquí, cuando un clan se rompe, aparece un vecino con motivos: un asentamiento nuevo, a media hora, que conoce vuestras rutas, vuestras Pruebas (definición: Estructura-experimento dejada por una IA para medir a quien entra. La unidad fundamental de contenido del juego.) y vuestras páginas, y que come de vuestra misma boca.

El sistema no intenta evitar el conflicto social. Lo canaliza, lo ritualiza y lo convierte en geografía.

06 — Espacio

Territorio y cola

El territorio no se pinta en un mapa: se mide en horas de marcha y en calor.

AnilloDistanciaQuién mandaQué pasa allí
El fuego0La liturgia. Sin excepción.Nadie pelea. Ni siquiera los enemigos declarados.
La cola0 – 100 mEl que reparte.Donde se decide de verdad la política del clan.
El anillo10 minEl clan, de facto.Pila, cripta, taller, osario, guardias. Se defiende.
La marcha2 hNadie, y todos lo saben.Rutas, Pruebas propias, encuentros. Aquí ocurre el juego.
Lejos+2 hLa casualidad.Expediciones, Junturas, otros dominios.

Dos instituciones salen solas, y conviene que estén desde el primer día:

  • La cola. No es una fila: es la estructura social entera del Reparto exportada al mundo. Veinte mil personas no caben en cien metros y nadie lo pretende — lo que hay en el radio de la boca es el orden, no la hilera: quién entra en qué tanda, detrás de quién y con qué derecho. Tu sitio en la cola es tu estatus, se hereda, se compra y se pierde. Los clanes que no son del Reparto tienen cola igual, y la llaman de otra manera para no admitirlo.
  • El Osario. Territorio neutral por acuerdo universal, incluso entre casas en guerra. Nadie lo impone y nadie lo rompe, porque todo el mundo entierra. Es la única ley del mundo que no viene de una máquina.
Esquema
La autoridad de una casa se mide en minutos de marcha y se acaba a las dos horas
Léase desde el fuego hacia fuera: cada corona manda menos que la anterior, y en la última no manda nadie.
La vida en el servidor · IVEstas coronas no son fijas: cómo se empujan hacia la noche con ascuas, hogueras y hatos, y qué cuesta sostener lo empujado, en El Borde →
07 — Conflicto

Por qué casi nunca conviene

Se puede hacer la guerra. Casi nunca compensa, y el juego no lo esconde: lo demuestra con números.

VíaCosteBeneficioRiesgo
Asalto al anilloAlto: heridas, raciones, tiempo.Materia, páginas, cripta.El fuego no se puede tomar. Solo apagar.
Bloqueo de rutaBajo y sostenido.Peaje, información, hambre ajena.Todo el mundo te odia y las Junturas te cierran.
Robo de páginasMínimo.El bien más caro del juego.Refutación pública: tu nombre se hunde en el servidor.
Negar el ganadoBajo: basta pagar mejor.Los ungidos del rival vuelven tarde, lejos y debiendo cuerpo.Comprar cabezas se perdona. Vaciar una corona se recuerda como apagar un fuego.
Guerra de UmbralMedio.Tomar la puerta de otra casa. Lo que se quita no es la Prueba: son los ciclos. Una boca paga a cada cuerpo una vez por ciclo, y quien tiene la puerta decide a quién le cuadra la cuenta.La Prueba puede dejar de dar por exceso de uso.
Apagar el fuegoAltísimo.Ninguno material.Es lo más parecido a un crimen que existe. Se recuerda durante años.
Por qué el mapa no se conquista

Porque un asentamiento no vale nada sin su motor de ración (definición: Sintetizador de comida del tamaño de una catedral. El centro de todo asentamiento y el motivo de que haya cola.), y el motor no se puede robar, ni mover, ni poseer: reparte a quien esté delante cuando toca. Tomar un asentamiento significa mudarse a él y heredar su cola, su hambre y sus vecinos.

El problema clásico del PvP de territorio —el clan grande que barre el mapa— se cae solo, sin ninguna regla artificial. Barrer el mapa es tener que alimentarlo.

08 — Legado

Cómo un clan deja huella

Lo último que hace un clan, y lo único que sobrevive: dejar constancia.

El nombre en un Vestigio

Quien publica un Vestigio (definición: Fragmento de ciencia humana recuperada; nodo del árbol tecnológico que comparte todo el servidor.) queda en una placa tallada, y la placa se repite dondequiera que el nodo sirva de algo. Es la inmortalidad barata: cualquiera que encienda esa lámpara dentro de dos años leerá vuestro nombre antes de tocarla.

Una página que circula

Una Métrica (definición: Lo que la Prueba mide en realidad. Oculta. El gran objeto de estudio del juego.) bien deducida y bien copiada viaja por el mundo con vuestra marca de procedencia (definición: La cadena de quién copió una página de quién. No garantiza la verdad: garantiza a quién culpar. Las casas con cadena limpia cobran más.). Puede llegar a un dominio (definición: Región gobernada por una IA; antiguo territorio operativo de una megacorporación. Hay siete.) donde nadie ha oído hablar de vosotros.

El Osario

Los muertos y sus ritos. Un Osario grande y bien cuidado es el archivo emocional de una casa, y lo primero que visitan los recién llegados para saber dónde se están metiendo. También es donde se lee el servidor entero: quien sepa contar sus entradas sabe en qué se está convirtiendo este mundo antes que nadie.

Una liturgia copiada

Cuando otro clan adopta vuestras cláusulas, vuestra manera de repartir se extiende. Es un poder lento y callado, y llega a casas que no habéis visto.

Un cisma

Vuestros hijos enfadados. Emparentados con vosotros en el registro del mundo, para siempre, tanto si os habláis como si no.

Un fuego apagado

Esto también se recuerda. Los sitios donde hubo casa y ya no hay quedan en el mapa como ruina humana (definición: Ciudad de la era antigua. La única arquitectura del juego hecha a escala humana, y por eso la más triste. También lo que queda de cada casa que no aguantó, con su nombre.), con su nombre. El mundo se llena de vuestros fracasos, y está bien que así sea.

El Sitio Donde Hubo Casa. El anillo de piedra sigue en su sitio, con la parrilla caída dentro y la ceniza hasta el borde; nadie la ha vaciado porque ya no queda turno que la vacíe. Las tiendas se han venido abajo sobre sus propios palos, los muertos están amontonados contra el muro sin osario y sin rito, y los cráneos se ven desde el camino. A cuatrocientos pasos, la boca del motor sigue repartiendo en cian como el primer día, y los dos que cruzan el barro con una sola antorcha no son de aquí: vienen a la cola y se marcharán antes de dormir.
El mundo · IVLo que ronda el anillo cuando el fuego baja, en Lo que hay ahí fuera →

Códice · La vida en el servidor · III — Clanes y asentamientos