Alano
- Sentidos
- Ojo de penumbra y Nariz corta. Ve un bulto a diez pasos sin luz, y huele el miedo a menos. Le da igual el ruido: para eso ya está el Protocolo.
- Cómo caza
- No caza: conduce. Muerde los flancos —los tobillos, las manos que cuelgan— hasta meter al grupo por donde el Protocolo quiere, y suelta en cuanto va bien.
- Qué lo detiene
- Cumplir. Un Alano delante de un grupo que hace lo que debe se queda sin trabajo, se sienta y mira.
- Dónde
- Pruebas de CENTINELA (definición: El dios del Muro, «el Padre de la Lanza». Nació en CASTELLAN. Sin definición vigente de amenaza, contiene todo lo que se mueve de un lado a otro. Es el más legible de los siete: su comportamiento es un reglamento y se puede aprender entero.) y de ÍNDICE: donde el Protocolo pesa más que el Umbral (definición: La condición de entrada de una Prueba. Objetiva, comprobable y siempre honesta: la puerta no miente sobre lo que pide.). Rara vez solo; casi siempre dos.
- Cota
- Baja. Un recinto no necesita más de dos, y el Vivero (definición: La sala de tanques donde una Prueba cría sus bestias y repone las que matas. Suele ser lo mejor defendido del recinto y lo que más paga.) lo sabe.
De todas las cepas (definición: El animal de archivo del que desciende una bestia: lobo, córvido, suido. Los dioses no inventaron fauna nueva — reescribieron la que nosotros ya habíamos catalogado.) es la que menos cambiaron y la que más se parece a algo que ya tuvimos: un perro de trabajo al que le enseñaron un rebaño nuevo. Le quitaron el pelo, le engordaron el cuello y no le tocaron la cabeza. Sabe leer un grupo mejor que el grupo.
Un grupo con oficio lo usa de brújula: si el Alano no muerde, vas bien. Si muerde a uno solo, ese es el que está rompiendo el Protocolo y todavía no lo sabe.

